NCXTO 007 – ¿Por qué los jóvenes no van a misa?

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Asistes a misa

Muchos jóvenes no asisten a misa ¿por qué será?. En esta edición del podcast intentaremos saber porque muchos jóvenes no van a misa o porque no les gusta la misa. Contamos con la presencia de la china, quien nos contará su experiencia como catequista y nos responderá el porque no asiste a misa.

Hablar sobre el tema es larguísimo, así que pensamos seguir hablando un poco en el próximo podcast. Te invitamos a responder a la encuesta que hemos colocado ¿Cuantas veces al mes asistes a misa?

Vas a escuchar en el PodCast:
No permitas – Irving Di Blasio
Este es un pueblo – La Banda del Maestro
Porque estoy vivo – Tony Melendez
Estamos aquí Señor – José Isaac Gomez
Orar en la mañana – Miguel Angel Guerra
Estaban todos unánime – Yui

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PODCAST:

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Nico – Nada nuevo tras de ti

Un hermoza canción de Nico, cantautor católico español.

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Rezzo – Enciende una luz

Enciende una luz en la oscuridad, no la puedes esconder, no te puede callar, ante la necesidad enciende una luz en la oscuridad.

Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte?. Nadie enciende una lampara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos.

Mateo 5, 14-16

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NCXTO 006 – La infidelidad en la Adolescencia y la Juventud

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Infidelidad

Después de 3 semanas de inactividad regresamos con más fuerza que nunca. En esta ocasión charlamos sobre la infidelidad (en nuestra época de adolescentes o juvenil) ¿Eres infiel y te sientes contento con ello? si esto es afirmativo, este podcast es para tí.

Poco a poco estamos mejorando (bueno eso creemos) así que te invitamos a enviarnos tus comentarios en cada emisión que realizamos o simplemente envía un correo electrónico a contacto@navegandoconxto.com

Vas a escuchar en el PodCast:
Para que todos tengan vida – Nico
Amiga – Luis Enrique Ascoy
Ven, mi bien amada – Betsaida (con dudas, si estamos equivocados, envia un comentario)
Amores como el nuestro – Jerry Rivera
Bella Dama – Martín Valverde
Amense – Martín Valverde
Esposa mía – Dc Reto

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Luis Enrique Ascoy – Generación Zanahoria

Hay muchos jóvenes que participaron en Parroquia, jóvenes que ahora tienen 30 años en adelante pero que lamentablemente ya no participan en Parroquia. Encontraron otro estilo de vida, alejado de los grupos juveniles, de las reuniones los fines de semana, haciendo cada cosa loca, en su época. Luis Enrique Ascoy se acordó de ellos y es por eso que nos trae esta hermoza canción.

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Martin Valverde – Con y por Amor

Un bonito tema de Martin Valverde. Joven si estas enamorado, esta canción es para tí. Vive tu juventud, aprovecha la vitalidad que tienes para buscar y encontrar a Xto.  YouTube Preview Image

Los jóvenes y la política

Los jóvenes y la política
La política supone una conversión social y cultural

Los jóvenes y la política
Los jóvenes y la política

¿Por qué con frecuencia los cristianos, y sobre todo los jóvenes, se desinteresan de la política? ¿No equivale eso a desertar de una tarea clave para la sociedad?

Es lo que se planteaba Monseñor Jean Louis Bruguès, secretario de la Congregación para la Educación Católica, durante un seminario internacional organizado hace unos días por el Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, sobre el tema “La política, forma exigente de la caridad”.

Hace seis años, siendo obispo de Angers en ejercicio, dirigió una memorable catequesis a los jóvenes sobre la actividad política. Se lamentaba entonces de la falta de interés, e incluso de la “retirada” de tantos, entre ellos muchos cristianos, ante esta tarea clave para la sociedad. Señalaba tres causas por las que, sobre todo las generaciones más jóvenes, desconfían de la política: la política divide (en ella se manifiestan las oposiciones y las divergencias de valores y convicciones); la política mancha (es un pantano de corrupciones, donde sólo sobreviven los que abusan del poder); la política no es el mejor lugar para servir (es mucho mejor comprometerse en las “causas humanitarias”). Y les decía que eso equivale a desertar. Ya Pío XI entre las dos guerras mundiales, cuando comenzaba a pujar la mentalidad nazi, señaló que, después de la religión, la política es lo más importante. Y en efecto, es un cauce privilegiado para el ejercicio de la caridad y para la santificación en el servicio al bien de los otros (como lo prueban los nombres de E. Michelet, R Schuman, M.L. King, G. La Pira, etc).

La cuestión esencial, dice ahora, es “si el ejercicio del poder es compatible con la santidad”. Ante todo Mons. Bruguès quiere dejar claro que no existe una política específicamente cristiana, deducida del Evangelio y del Credo; en cambio sí existe un modo cristiano de comprometerse en la política y de apasionarse por ella, en el doble sentido de apego y sufrimiento. Esta actitud cristiana ante la política reposa -a su juicio- en un conjunto de convicciones y deberes.

En primer lugar, la convicción de que el poder político sólo se comprende y ejercita como servicio. El afán de servir legitima incluso la “ambición” de poder político: “Entrar en la política supone pues un desprendimiento de sí mismo, una muerte a sí mismo… un don de sí mismo, a imagen de Cristo”. Como ya mostraron Aristóteles y Tomás de Aquino, la acción política pone en juego la magnanimidad y la prudencia, al servicio de la construcción de la “ciudad” (léase el ayuntamiento o la ciudad propiamente, la región o la nación, o las instituciones internacionales). La corrupción no es inevitable.

En segundo lugar, la convicción de que en política lo que une debe ser más fuerte que lo que divide. Ciertamente la política supone arbitrar los intereses, las opiniones y las convicciones, y eso conlleva esfuerzo, lo que no significa normalmente el uso de la violencia. Las tensiones pueden resolverse apelando al bien común, cuyos elementos esenciales son: el respeto a la persona humana (especialmente a los más débiles y necesitados); la defensa y la protección del grupo político por medios legítimos y proporcionados; la participación de todos en la cultura de ese grupo. Y todo ello normalmente de modo pacífico, aunque algunas veces -cuando lo legal se hace ilegítimo- cabe la resistencia y la rebeldía.

Observa Bruguès que en el Catecismo de la Iglesia Católica la actividad política se vincula a la familia (números 2234 y siguientes) hablando de “deberes”, esa palabra que no gusta mucho en la cultura occidental actual. Pues bien, en toda familia existen deberes y obligaciones que perfilan la trama del “compromiso” social: el interés por lo que afecta a los otros y el empeño en ayudarles; la educación, signo de civilización y respeto, también en lo pequeño (pagar el billete del metro); el agradecimiento y la oración por los que se dedican a la actividad política y al gobierno; la participación en las opciones y decisiones de las que dependen la marcha de la sociedad.

En definitiva, señala el conferenciante, las virtudes políticas se resumen en una: la fraternidad. Pero se plantea si es posible la fraternidad sin reconocimiento de un padre. Una sociedad que rechaza su fundamento metafísico o religioso, rechaza a Dios, y con Él, rechaza a su Padre. Al revelarnos que el Dios vivo es Padre y hacernos hijos adoptivos de un mismo Padre, Cristo ha venido a poner los únicos fundamentos reales de una fraternidad verdaderamente universal. Y termina citando un pasaje de la primera encíclica de Benedicto XVI (Deus caritas est, n. 28), donde se dice que para comprender y vivir la justicia hay que sobrepasar la preponderancia del interés y del poder, que pueden deslumbrar a la razón. Para esto, la fe es una “fuerza purificadora”, que libra de la ceguera y ayuda a “ver”. Las vidrieras de las catedrales son fuente de luz para el que las contempla desde dentro. Así el cristiano, con la fuerza clarificadora de la fe -cabría añadir, de la fe vivida plenamente también en la actividad política-, se convierte en una fuente de luz que proporciona a la acción política su dimensión más natural y verdadera.

El análisis de Mons. Bruguès pone de relieve que ser cristiano no significa en modo alguno refugiarse en una “esfera privada”, ajena a todo compromiso público-político, o en una añoranza de confesionalidad. Al contrario, los cristianos, especialmente los fieles laicos y muy particularmente los jóvenes, están llamados a contribuir para que se instaure en todos los niveles un ordenamiento más justo y coherente con la dignidad de la persona humana. Este deber se hace más grave en la sociedad contemporánea, a causa del relativismo y la indiferencia ante las tareas comunes.

La política pide un esfuerzo que implica tanto la formación de la conciencia como la continua conversión. A este respecto señalaba Juan Pablo II: “Una persona superficial, tibia o indiferente, o que se preocupe excesivamente por el éxito y la popularidad, jamás será capaz de ejercer adecuadamente su responsabilidad política”. La conversión remite, ante todo, a la relación con Dios; pero, en no pocos casos, supone también una conversión social y cultural: salir del propio yo para trabajar, de modo comprometido y competente, en favor de los intereses y las necesidades de quienes nos rodean, aunque suponga riesgos y sacrificios. Pero vale la pena.

Fuente original : Catholic.Net

Luis Enrique Ascoy – Todavia

Quien no encuentra piedras en nuestro trabajo pastoral. Y que conste que no solo las encontramos en las calles, a veces dentro de nuestra comunidad, en nuestra capilla, parroquia, vicaria, diocesis :) Nuestro amigo Luis Enrique Ascoy nos dá fuerzas con este hermosa canción llamada “Todavía” y nos pide algo que a veces olvidamos, rezar por él, porque el trabajo que realiza, aunque no lo crean, es agotador.

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Luis Enrique Ascoy – Vida – No nos callaran

El himno de todos los zanahorias que están trabajando en la Viña del Señor. Sigamos adelante, sin miedo, sin temor, Xto está con nosotros.

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Martin Valverde – Nadie te ama como yo

Una canción que gusta mucho a los jovenes, de seguro te gustará.

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