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	<title>Navegando con Xto &#187; recursos</title>
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	<description>Un programa para jóvenes del Siglo XXI</description>
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		<title>Los jóvenes y la política</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Aug 2008 05:02:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[recursos]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Por qué con frecuencia los cristianos, y sobre todo los jóvenes, se desinteresan de la política? ¿No equivale eso a desertar de una tarea clave para la sociedad?]]></description>
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<tbody>
<tr>
<td class="destacado"><span style="font-size: medium;"><strong>Los jóvenes y la política</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td class="corto">La política supone una conversión social y cultural</td>
</tr>
<tr>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td class="destacado">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="3" width="100%">
<tbody>
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<td class="b_art">
<div><span class="destacado"></p>
<table style="height: 150px;" border="0" width="126" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="center"><img src="http://es.catholic.net/catholic_db/imagenes_db/empresarios_catolicos/razas1.gif" border="0" alt="Los jóvenes y la política" hspace="7" vspace="0" /></td>
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<tr>
<td align="center"><span style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; color: #002b54; font-size: xx-small;">Los jóvenes y la política</span></td>
</tr>
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<p></span></div>
<div>¿Por qué con frecuencia los cristianos, y sobre todo los  jóvenes, se desinteresan de la política? ¿No equivale eso a  desertar de una tarea clave para la sociedad?</p>
<p>Es lo que  se planteaba Monseñor Jean Louis Bruguès, secretario de la Congregación  para la Educación Católica, durante un seminario internacional organizado hace  unos días por el Pontificio Consejo &#8220;Justicia y Paz&#8221;, sobre  el tema &#8220;La política, forma exigente de la caridad&#8221;.</p>
<p>Hace seis  años, siendo obispo de Angers en ejercicio, dirigió una memorable  catequesis a los jóvenes sobre la actividad política. Se lamentaba  entonces de la falta de interés, e incluso de la  &#8220;retirada&#8221; de tantos, entre ellos muchos cristianos, ante esta tarea  clave para la sociedad. Señalaba tres causas por las que,  sobre todo las generaciones más jóvenes, desconfían de la política:  la política divide (en ella se manifiestan las oposiciones y  las divergencias de valores y convicciones); la política mancha (es  un pantano de corrupciones, donde sólo sobreviven los que abusan  del poder); la política no es el mejor lugar para  servir (es mucho mejor comprometerse en las &#8220;causas humanitarias&#8221;). Y  les decía que eso equivale a desertar. Ya Pío XI  entre las dos guerras mundiales, cuando comenzaba a pujar la  mentalidad nazi, señaló que, después de la religión, la política  es lo más importante. Y en efecto, es un cauce  privilegiado para el ejercicio de la caridad y para la  santificación en el servicio al bien de los otros (como  lo prueban los nombres de E. Michelet, R Schuman, M.L.  King, G. La Pira, etc).</p>
<p>La cuestión esencial, dice ahora, es  &#8220;si el ejercicio del poder es compatible con la santidad&#8221;.  Ante todo Mons. Bruguès quiere dejar claro que no existe  una política específicamente cristiana, deducida del Evangelio y del Credo;  en cambio sí existe un modo cristiano de comprometerse en  la política y de apasionarse por ella, en el doble  sentido de apego y sufrimiento. Esta actitud cristiana ante la  política reposa -a su juicio- en un conjunto de convicciones  y deberes.</p>
<p>En primer lugar, la convicción de que el poder  político sólo se comprende y ejercita como servicio. El afán  de servir legitima incluso la &#8220;ambición&#8221; de poder político: &#8220;Entrar  en la política supone pues un desprendimiento de sí mismo,  una muerte a sí mismo&#8230; un don de sí mismo,  a imagen de Cristo&#8221;. Como ya mostraron Aristóteles y Tomás  de Aquino, la acción política pone en juego la magnanimidad  y la prudencia, al servicio de la construcción de la  &#8220;ciudad&#8221; (léase el ayuntamiento o la ciudad propiamente, la región  o la nación, o las instituciones internacionales). La corrupción no  es inevitable.</p>
<p>En segundo lugar, la convicción de que en política  lo que une debe ser más fuerte que lo que  divide. Ciertamente la política supone arbitrar los intereses, las opiniones  y las convicciones, y eso conlleva esfuerzo, lo que no  significa normalmente el uso de la violencia. Las tensiones pueden  resolverse apelando al bien común, cuyos elementos esenciales son: el  respeto a la persona humana (especialmente a los más débiles  y necesitados); la defensa y la protección del grupo político  por medios legítimos y proporcionados; la participación de todos en  la cultura de ese grupo. Y todo ello normalmente de  modo pacífico, aunque algunas veces -cuando lo legal se hace  ilegítimo- cabe la resistencia y la rebeldía.</p>
<p>Observa Bruguès que en  el Catecismo de la Iglesia Católica la actividad política se  vincula a la familia (números 2234 y siguientes) hablando de  &#8220;deberes&#8221;, esa palabra que no gusta mucho en la cultura  occidental actual. Pues bien, en toda familia existen deberes y  obligaciones que perfilan la trama del &#8220;compromiso&#8221; social: el interés  por lo que afecta a los otros y el empeño  en ayudarles; la educación, signo de civilización y respeto, también  en lo pequeño (pagar el billete del metro); el agradecimiento  y la oración por los que se dedican a la  actividad política y al gobierno; la participación en las opciones  y decisiones de las que dependen la marcha de la  sociedad.</p>
<p>En definitiva, señala el conferenciante, las virtudes políticas se resumen  en una: la fraternidad. Pero se plantea si es posible  la fraternidad sin reconocimiento de un padre. Una sociedad que  rechaza su fundamento metafísico o religioso, rechaza a Dios, y  con Él, rechaza a su Padre. Al revelarnos que el  Dios vivo es Padre y hacernos hijos adoptivos de un  mismo Padre, Cristo ha venido a poner los únicos fundamentos  reales de una fraternidad verdaderamente universal. Y termina citando un  pasaje de la primera encíclica de Benedicto XVI (Deus caritas  est, n. 28), donde se dice que para comprender y  vivir la justicia hay que sobrepasar la preponderancia del interés  y del poder, que pueden deslumbrar a la razón. Para  esto, la fe es una &#8220;fuerza purificadora&#8221;, que libra de  la ceguera y ayuda a &#8220;ver&#8221;. Las vidrieras de las  catedrales son fuente de luz para el que las contempla  desde dentro. Así el cristiano, con la fuerza clarificadora de  la fe -cabría añadir, de la fe vivida plenamente también  en la actividad política-, se convierte en una fuente de  luz que proporciona a la acción política su dimensión más  natural y verdadera.</p>
<p>El análisis de Mons. Bruguès pone de relieve  que ser cristiano no significa en modo alguno refugiarse en  una &#8220;esfera privada&#8221;, ajena a todo compromiso público-político, o en  una añoranza de confesionalidad. Al contrario, los cristianos, especialmente los  fieles laicos y muy particularmente los jóvenes, están llamados a  contribuir para que se instaure en todos los niveles un  ordenamiento más justo y coherente con la dignidad de la  persona humana. Este deber se hace más grave en la  sociedad contemporánea, a causa del relativismo y la indiferencia ante  las tareas comunes.</p>
<p>La política pide un esfuerzo que implica tanto  la formación de la conciencia como la continua conversión. A  este respecto señalaba Juan Pablo II: &#8220;Una persona superficial, tibia  o indiferente, o que se preocupe excesivamente por el éxito  y la popularidad, jamás será capaz de ejercer adecuadamente su  responsabilidad política&#8221;. La conversión remite, ante todo, a la relación  con Dios; pero, en no pocos casos, supone también una  conversión social y cultural: salir del propio yo para trabajar,  de modo comprometido y competente, en favor de los intereses  y las necesidades de quienes nos rodean, aunque suponga riesgos  y sacrificios. Pero vale la pena.</p></div>
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</div>
<div>Fuente original : <strong><a title="Los jóvenes y la politica" href="http://es.catholic.net/jovenes/434/2738/articulo.php?id=38321" target="_blank">Catholic.Net</a></strong>
</div>
</td>
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